Erase una noche de invierno, el pequeño Vernis estaba pisando los 20 años de edad y todavía era un niño y esa noche no era una noche más, era la noche en la que se iba a transformar en hombre.
La fiesta se llevaba a cabo en uno de los barrios bajos porteños, eran amigos de su primo, conocido también como el CAPO de la noche, jodón como siempre le decía "Fede, no sabés las minas que vamos a ver". Se bajaron de la moto a las 22.03, la estacionaron y la encadenaron. Vernis se miraba en el espejo de un auto, se salibaba la mano y se peinaba. "Dale Fede, dejá de pelotudear". Cruzaron el umbral a las 22.05, primero entró el primo con su chaqueta marrón, detrás entró el Vernis con su campera blanca de esquimal.
El primo saludaba a todos, Vernis lo seguía de cerca y saludaba tímidamente. Más de una chica le gustó y le llamó la atención una de ellas. El primo se cagaba de risa con todos, llamativamente gritaba como loco con un vaso de cerveza en la mano. Lo llama a Vernis -que estaba con los brazos cruzados en un sillón- y le dice, "Tomá esto pelotudo, no te amargués como siempre". Vernis accedió y tomó un vaso, le gustó y tomó varios más. Su actitud cambió y empezó a caminar por toda la casa sin entender mucho que era lo que pasaba. Las chicas se miraban y se preguntaban "qué le pasa a este pibe?".... Vernis seguía con los ojos semicerrados y esbozando una sonrisa, a los 5 minutos siente ganas de vomitar, va al baño y se cruza con aquella que le había llamado la atención.
- Cómo te llamás?
- María, vos?
- Federico.
- Qué lindo que sos, Fede.
Él no se lo esperaba, ella lo presentía, esa misma noche iban a terminar encamados.
- De donde sos Maria?
- De Longchamps, vos?
- De Barracas... estás sola?
- Sí, me estoy aburriendo. Vamos a tomar algo?
- No puedo más negra.
- Bueno, querés garchar?
- Ok...
- Acá hay una cama, vamos!
María tomó su mano, lo metió al cuarto y cerró la puerta. Todo se resume en besos y pasión, ella la madura, él el inexperto. María era rellenita, Vernita tenía lo suyo, ella se chorreaba, él estaba al palo mal. María fue al grano, se sacó la remera, le sacó la remera y el pantalón. Vernita intentó desprenderle el corpiño, no pudo.
- Así lo desprendés, ves Fede?
Ella era su maestra, él sólo se dejaba ser.
- Violame negra, soy todo tuyo. Me entrego al placer.
Ella lo ató a la cama, y empezó besandole los pezones, el solamente miraba desesperado.
- No doy maaaaasss
María también estaba desperada pero cocinaba a fuego lento.
- Primero te doy unos besos yo, y después vos.
La sensei hizo uso de sus habilidades, él gozaba. Obviamente acabó rápidamente pero la acción siguió. Ella se subió y empezó a matraquear. Él pensó "que olor a huevo tiene esta mina", pero no le importó, siguió e hizo lo suyo. Polvo de ella. Lo desató y el muchacho estaba imparable, se le abalanzó y le dió para que tenga. Ella loca, él también. Se vistieron, salieron del cuarto, él se fue, ella también. Nunca más se vieron.
4 comentarios:
JAJAJAJAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAa
las grandes historias del manco... clasicos universales.
escelente! :D
un grande de golaso!!!
Publicar un comentario