Cerveza Gratis vuelve con todo, carajo
A pesar de las cartas documento, a pesar de que nadie entra, a pesar de que nadie escribe en la página, Cerveza Gratis resurge de sus cenizas, igual que el fénix y que los muertos vivos de la película del ´84. Algunos dijeron que no habría nadie tan estúpido como para revivir este antro de la sinrazón, este paraiso de la improductividad y del despilfarro mental. Pero yo les digo, señores: ¡NOSOTROS SOMOS ESOS ESTÚPIDOS!
En realidad, este retorno tiene un motivo: iba yo muy cándido e inocente caminando por la calle cuando un nene de aproximadamente doce años me señala y le dice a su mamá: "Ese tiene cara de escribir en Cerveza Gratis". Mi sorpresa duró aproximadamente treinta y seis segundos. Luego caí en un lapso de veinticuatro segundos de estupor y en uno de cuarenta y ocho segundos de sesuda reflexión. Toda esta intensa actividad mental desembocó en el siguiente pensamiento: "Yo nací para ser parte de CG, no puedo permitir que algo tan bello desaparezca como permití que desaparecieran otras cosas bellas: el pacman, Friends, el pájaro dodo...". Sin embargo, en ese momento tenía otras cosas entre manos y el añorado retorno de CG tuvo que esperar. Días más tarde, la madre de Billy (tal era el nombre del niño de doce años) llamó a mi despacho y me dijo que su hijo estaba internado en el hospital del quemado. Decidí visitar al pequeñín. Estaba hecho una versión miniatura de la momia. Me acerqué a su cama y le dije "Aquí estoy, Jimmy". Él se emocionó y apretó mi mano con todas sus fuerzas (cosa bastante desagradable, debo admitirlo, ya que sus quemaduras eran tan graves que fue como sentir que un flan de vainilla me estrechaba la mano). Me pidió que no dejara morir CG, que el genio de sus columnistas no podía ser apagado por el olvido, que el grito bestial de la verdad más cruda no podía ser extinguido por la censura, que la llama del absurdo debía arder con fuerza una vez más. ("Apagar", "extinguir", "llama" y "arder": el chico tenía una idea fija, pobre). Le juré por los seis evangelios que no permitiría que CG muriera.
Logramos juntar un gran número de notas y artículos, pero los grandes grupos financieros se enteraron y, otra vez, nos llovieron cartas documento. Sin ir más lejos, el Grupo Clarín se alquiló una sucursal entera de Correo Argentino para que les resultara más fácil hacernos llegar sus CD (cartas documento, no compact disk). Nos prohibieron publicar el material exclusivo que juntamos (como el reportaje a Callejeros en el que juraban que siempre se preocuparon por la seguridad de sus miembros y en el que prometían un recital en el medio de Bagdad). Sufrimos una ardua persecución por arbolar la idea de un periodismo extremo, subjetivo y exagerado. Uno de nuestros columnistas apareció flotando en el riachuelo: su cuerpo estaba podrido y le faltaban los dedos indice, pulgar y anular. En la autopsia encontraron el pulgar incrustado fuertemente en el ano y restos del índice en el esófago, traquea y estómago. El recorrido del anular fue más largo: se lo enviaron a su esposa en una caja de bombones. Lo triste es que fue su nena de seis años la que recibió y abrió la caja. La nena quedó traumada en un neropsiquiátrico infantil y la madre se pegó un tiro.
Somos perseguidos, pero un juramento a un pibe en un hospital nos ata a continuar con esta actividad, ahora clandestina. Pero no nos vamos a quedar de brazos cruzados mientras el "establichmen"nos ataca y persigue. Hemos decidido atacar al alma mater de occidente: el sistema métrico decimal. Lo haremos a través de mensajes ocultos en nuestros artículos que alentarán subliminalmente a utilizar el sistema duodecimal.
Las coorporaciones quisieron vernos como una amenaza, ahora les damos una buena excusa para que nos persigan. ¿Nos buscaron? ¡Nos encontraron! Si quieren que sus billetes sigan siendo decimales vana tener que dejar de rompernos las pelotas.

Vamos a ver quién carajo tiene más huevos, ustedes o nosotros.
PD: Acabamos de enterarnos que Willy acaba de morir en el Hospital del Quemado. No te preocupes, Timmy, vamos a encargarnos de que tu sueño se haga realidad...
¡DOCE O MUERTE, CARAJO!
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